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(leído por mi marido, Javier 🙂 )

¿Quién ama y quién recibe amor?

 

Si todavía no conoces mi definición del AMOR, puedes conocerla aquí → ¿Qué significa amar? Va a ser útil antes de seguir con este texto

Espero que ya estés familiarizado con lo que entiendo por “amor”. Hoy quiero compartir contigo una cuestión que no nos solemos plantear y que tal vez te resulte reveladora. Te desafío a repensar tu percepción del amor. ¡Empezamos!

Como ya sabes (espero), para mí amar es Pensar en el Bien del Otro.

Ahora reflexionemos un poco sobre cuándo, normalmente, decimos “te quiero” a alguien. ¿En qué situaciones lo dices tú? ¿Cuándo te trae flores?, ¿cuándo te sorprende?, ¿cuándo te abraza y te da un beso?, ¿cuándo se pone guapo?, ¿cuándo estáis viviendo momentos íntimos y lo estás pasando bien?, ¿cuándo prepara una cena?, ¿cuándo te invita al cine?, ¿cuándo te regala algo?, ¿cuándo…? Y la respuesta a todas es: Cuando EL OTRO hace algo por ti, ¿verdad?

“Yo te quiero”, según mi definición, significa que YO pienso en su bien y que YO demuestro amor. ¿Quién es, en las situaciones antes mencionadas, el que está demostrando cariño y amor? ¡Exacto! ¡El otro! En esas situaciones el otro está pensando en mi bien, el otro muestra amor.

TE AMO = YO DOY AMOR

En otras palabras:

Yo hago algo por su bien = Yo muestro amor = Yo amo = Yo digo “Te amo”

El otro hace algo por mi bien = El otro muestra amor = El otro me ama = El otro dice “Te amo”

Lógico, ¿verdad? ¿Por qué, entonces, cuando el otro hace algo por mí y de esta manera muestra amor yo le digo que lo amo? Si amar es hacer algo por el otro, es él quien me está amando en esta situación.

Si mi pareja me da flores, ¿quién muestra amor con este gesto? ¡Él! Porque AMA, EL QUE DA AMOR. Yo, en este caso, estoy recibiendo amor, no dando. ¿Tiene sentido entonces que diga “te quiero”? No. Él hizo algo por mí y él tiene derecho a decir “te quiero”. Pero estamos acostumbrados a expresar alegría con un “te quiero” cuando nuestra pareja nos sorprende, regala algo, acaricia. Amar se manifiesta en hacer algo por el bien del otro. Quien hace algo para enriquecer al otro, muestra amor. ¿Qué puedo hacer yo, entonces, cuando el otro me muestra su amor? Lo lógico sería decir: “tú me amas”. Y es verdad. Hizo algo por mí y es él quien demuestra que ama. Aunque sea verdadera la frase “tú me amas” o “tú me estás amando” o “tú me has amado” (en esa situación concreta), propongo otra para estas ocasiones:

ME SIENTO QUERIDA/ME SIENTO AMADA

Sentirse querido es una necesidad emocional básica. Queremos sentirnos amados, no solo saberlo racionalmente, no tener que adivinar o asumirlo, sino sentirlo, estar seguros y que nos “llegue” el amor que nos transmite el otro. Por lo tanto, cuando mi pareja está siendo efectiva amándome, ¡esto merece mi reconocimiento! Sé que hay muchas ganas de saltar con palabras bonitas cuando me impresiona y viene con cien rosas, me prepara una sorpresa por mi cumpleaños, me da un masaje o prepara una cena romántica. Puedo tener ganas de saltar con un fuerte “¡te quiero!”, pero si sigo la visión de amor que describo en este libro, no sería justo decir que amo yo, cuando realmente es el otro quién me muestra su amor con estas acciones y el que está habilitado para decir “te quiero”. Por eso yo propongo decir “me siento querida” cuando mi pareja muestra amor, cuando está “haciendo el amor”. Sí, el amor se hace.

Sin embargo, si yo le dijera “te quiero”, como en la versión típica del amor romántico, mi amor dependería totalmente del otro, de lo que hiciera él y duraría hasta que él dejara de hacer cosas por mí. La postura es: si hace algo por mí, yo lo quiero, si no, dejo de quererlo. De esta manera mi amor se convierte solamente en un premio por satisfacerme. En cambio, si yo quiero cuando cuido el bien del otro, ¿cuándo se acaba el amor? Cuando yo dejo de pensar en su bien. ¡El amor no se acaba solo! Yo dejo de practicarlo. El amor es un conjunto de actos concretos que realizo para enriquecer al otro. Lo que sentimos no es amor, puede ser enamoramiento, y dichos sentimientos son solo una parte del amor. Por lo tanto, no creas cuando alguien te diga: “se acabó el amor”. Lo que realmente está diciendo es que ha dejado de practicarlo, ha abandonado el compromiso de pensar en el bien de su pareja. “Ya no te quiero” significa normalmente “ya no me siento querido”. Y esto es porque cuando preguntas ¿qué pasó?, responden que el otro ya no hace tal cosa, ya no se interesa, ya no se esfuerza, etc. Siempre ¡el otro! Entonces, ¿quién dejó de practicar el amor? ¡El otro!, ¿quién podría decir que no quiere? ¡El otro! Pero lo dice la persona que no se siente querida. Esta persona puede amar todavía, puede practicar el amor. Si amar es hacer algo por el otro teniendo en cuenta su bien, entonces, se deja  de amar cuando se deja el compromiso de cuidar el bien de la pareja. El amor no se acaba solo. Hay personas que dejan de practicarlo y otras que no se sienten queridas.

Decir “te quiero” implica mucha responsabilidad. No es cuando se siente algo y cuando el otro nos sorprende o cuando vivimos momentos íntimos cuando más lo queremos. Mostramos que queremos cuando, por ejemplo, no nos apetece limpiar los platos, pero lo hacemos para que el otro pueda descansar; cuando tenemos ganas de saltar y gritarle adjetivos como: egoísta o insensible, pero nos contenemos y hablamos pacíficamente; cuando estamos cansados, pero lo escuchamos atentamente, porque sabemos que necesita desahogarse; cuando ha hecho algo que nos molestó y lo confrontamos con amor y cariño para mejorar nuestra relación, en lugar de criticarlo. Y es en esas situaciones, cuando más amamos, y si alguien nos pregunta qué estamos haciendo, podemos responder: ¡estamos haciendo el amor!

EL AMOR SE HACE

¿Alguna vez le has dicho a tu pareja “te quiero mucho”? ¿Y te has preguntado qué significa “querer mucho”? Honestamente, a mí no me dice nada. El objetivo de mi libro El Amor Se Hace no es que ames más a tu pareja, sino que lo hagas mejor. No te preguntes cuánto os queréis, sino CÓMO os queréis. El amor puede ser entendido como algo que sentimos y que realmente no depende de nosotros. Normalmente, querer más o menos está relacionado con lo que hace o no hace el otro, así que nuestros sentimientos dependen de sus acciones. Si hace algo que nos gusta, lo queremos y si hace algo que nos encanta, lo queremos muchísimo. Nuestro amor es entonces el resultado de complacernos. Siguiendo esta lógica, para amar más a nuestra pareja, ella tendría que complacernos más a menudo o de una manera más satisfactoria. Por lo tanto, la intensidad de nuestros sentimientos no refleja la calidad de nuestro amor, sino la calidad del amor del otro. Si queremos muchísimo es porque recibimos mucho amor, no porque lo damos. La intensidad de nuestros sentimientos no tiene nada que ver con nuestra manera de amar y con nuestros actos de amor. Sin embargo, el acercamiento de “amar mejor” cambia nuestra perspectiva. Nos centramos en nuestra capacidad de querer y en mejorar lo que depende de nosotros. Este enfoque acentúa que el amor es actuar y para esto necesitamos involucrar la voluntad. Las preguntas útiles para hacernos son: ¿Cómo amo a mi pareja? ¿Cómo puedo amar a mi pareja mejor? ¿He perfeccionado la obra de servir, apoyar, comprender, de ser cariñosa, paciente, generosa, de ceder, dar y tratarlo con amabilidad? ¿Expreso amor de una manera efectiva? ¿Cómo me va con pensar en el bien del otro? Así descubrirás la calidad de tu amor.

Amo a mi pareja cuando le digo “muchas gracias”, cuando le preparo una comida, cuando la escucho, cuando le ayudo a redactar un texto, cuando la dejo tranquila para que pueda ver su programa favorito, cuando me contengo en lugar de gritar, cuando limpio la loza, cuando le digo lo mucho que la aprecio, cuando le doy un masaje, es decir, cuando con palabras o acciones practico el amor. A mí me gusta decir incluso que la “estoy queriendo” en un momento o una situación concreta. ¿Esto significa que solo debería decir “te quiero” cuando estoy haciendo algo por mi pareja? ¿Limpio la mesa y digo que lo quiero? ¿Lavo su ropa y digo que lo quiero? ¿Evité llamarlo “idiota” y le digo que lo quiero? Podría ser Pero ¿qué pasa con las situaciones en las que el otro me sorprende y yo tengo ganas de reconocerlo y decirle algo? Como ya he dicho, un mensaje muy bueno sería: “me siento querida”. Creo que muchas veces limitamos nuestro vocabulario diciendo “te quiero” y con esas mismas palabras describimos cosas distintas. Puede ser muy enriquecedor especificar nuestro lenguaje y hablar más conscientemente. Yo descubrí que a veces con un “te quiero” me refería a que me gustaba mi esposo o a que estaba agradecida por algo. Todo lo llamaba amor, pero se trataba de la admiración y del agradecimiento.

Aga

PS. Si quieres enriqucer tu lenguaje habitual, descarga un documento de la página de recursos donde encontrarás frases que usar para sustiuir “te quiero” y “me siento querida”. –> Recursos

Esta entrada contiene fragmentos de mi libro El Amor Se Hace (pronto será publicado).

 *Click Aquí para descargar.

 

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