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¿Sería posible el progreso sin cuestionarse a uno mismo?

 

Todos tenemos filtros que usamos cuando hablamos con alguien, escuchamos o leemos algo. Tenemos establecida nuestra opinión sobre los políticos, la Iglesia, los pobres, los ricos, la justicia, lo que se debe y no se debe, lo que es justo e injusto, lo que es correcto e incorrecto, lo que es sano y lo que no… Tenemos nuestra visión del mudo y filtramos todo lo que nos llega a través de ella. De hecho, muchas veces escuchamos solamente para confirmar lo que ya sabemos. Uno es vegano y busca reafirmarse en el veganismo, otro como carne y la información que busca es la que confirme lo que ya cree. Rara vez buscamos información que pudiera demostrar que estamos equivocados o poner en duda nuestro sistema de creencias sobre el mundo. Pienso que comer fruta es beneficioso para mi salus, así que voy a buscar la información contraria; pienso que castigar niños es malo, así que voy a buscar estudios que muestren lo contrario; o al reves: estoy super convencido de que los castigos son buenos, por tanto, intentaré encontrar artículos científicos que pongan en cuestión lo que pienso. 

No lo hacemos, ¿verdad? Es que si estamos convencidos de que nuestra actitud, opinión, creencia es la correcta, no buscamos ponerla en duda. Queremos tener razón en nuestra manera de percibir el mundo, por tanto buscamos (muchas veces inconscientemente) informciones que confirmen lo que creemos y, al mismo tiempo, ignoramos lo que no concuerda con nuestra visión. Esta tendencia que tenemos ha sido demostrada en distintos estudios. Y si conversan dos personas que usan distinto filtro para mirar el mundo y están 100% convencidas de su razón, el diálogo se hace imposible porque no se eschucan, sino que intentan convencerse mutualmente a su “verdad”. Comprueba las pestañas en tu buscador, los artículos que lees, los vídeos que ves, ¿no reflejan tu punto de vista?

La preguta es: ¿puede haber progreso sin cuestionar nuestro punto de vista y lo que ya sabemos?

La respuesta es: sin cuestionar no hay avance. Sin cuestionar la teoría de Newton no hay Einstein. Sin cuestionar a la teoría de la Tierra como el centro del universo, no hay Copérnico. En la ciencia se habla de teorías y somos concientes de que una teoría es una manera de explicar la realidad, pero puede ser modificada o reemplazada. Sin embargo, no tenemos la misma actitud o conciencia cuando se trata de nuestra percepción del mundo. ¿Tal vez porque cuando expresamos nuestras opiniones las llamamos verdades y cuando expresamos nuestra percepción de la realidad, en serio estamos convencidos de que hablamos de hechos?

¿Dónde estarías en los tiempos de Copérnico? ¿En qué grupo? Todo lo que sabían hasta entonces sobre el sistema solar estaba mal, el paradigma tuvo que cambiar y a la mayoría de las personas, esto no les cabía en la cabeza. Lo que creían estaba tan claro. ¿En serio eran de otra manera de la que creían y decía todo el mundo? 

¿Y en los tiempos de Hitler? Si fueras alemán, ¿dónde estarías? Sí, a mí también me gustaría pensar que estaría en contra de sus decisiones, pero voy a ser honesta: no estoy segura. El drama que ha ocurrido fue inimaginable y estoy convencida de que muchas personas no cuestionaban la política de Hitler (al menos no al principio) porque la narración de los hechos concordaba con la percepción de la sociedad. ¿Tal vez estaríamos juntos en un desfile militar de la Wehrmacht orgullosos de tener un líder como Hitler? 

¿Y en los tiempos de Jesús? Es probable que hayas oido una frase como: todos somos pecadores y Jesús murió por nuestros pecados. Cuando pienso en la escena de la muerte de Jesús, podría identificame con el discipulo que ve como muere su Maestro o con el pecador que está en una cruz al lado y tiene la conciencia de que Jesús muere por los pecados de todo el mundo, los suyos incluidos. De hecho, es una interpretación común: con uestros pecados todos hemos llevado a Jesús a la cruz. Sin embargo, yo creo que estaría entre los fariseos. Hace poco oi: la gente no acepto la Buena Nueva no porque fuese buena, sino porque era nueva. Los rabinos creían que ya conocían la verdad, ellos sabían lo que era bueno y lo que era malo, tenían su sistema de valores, sus ritos, sus leyes… Estaban tan convencidos de que “poseían la verdad” que todo lo que no concordaba con su visión era herejía. Sabiendo mis fuertes convicciones, estoy casi segura de que estaría en este grupo, además contenta por hacer “lo correcto”.

Vacunas, terraplanistas, mis creencias religiosas o políticas… Hay opiniones que parecen absurdas, ¡pero lo que proponía Copérnico también parecía absudo! ¿Y si no tuviéramos que convencer a nadie? ¿Si fuera posible simplemente intercambiar nuestras opiniones y aceptar el hecho de que no tienen que ser iguales? Sueño con un mundo en el que el objetivo de la conversación es entender mejor a la otra persona. No, no tenemos que estar de acuerdo. ¿Por qué no aeptamos que podemos hablar sin intentar convencer. ¡Hablemos para entender! Escuchemos con una actitud abierta, dispuestos a descubrir algo nuevo, no solo confirmar lo que ya sabemos. No descartemos directamente lo que no concuerda con nuestro paradigma.

¿Cómo puedo decir a alguien en Facebook que es un “sin cerebro” porque cree que la Tierra es plana sin ni siquiera escuchar sus argumentos? ¿Cómo puedo juzgar a las personas que están en contra de la vacunación obligatoria sin escuchar sus experiencias? ¿Y si dedicara un momento a acercarme a estas personas y si de verdad intentara entender su punto de vista? Luego podría mantener el mío o modificarlo, pero al menos habré iniciado un diálogo, no he sido un autoritario que tiene que imponer su perspectiva, he aprendido algo, he conocido una historia personal y tengo más compasión o empatía, he analizado por mi propia cuenta distintos acercamientos y ya sé por qué creo lo que creo. ¿Tal vez esté incluso más seguro de lo que creo?

Yo hace varios meses intenté encontrar y entender los argumentos de los terraplanistas (algunos me parecían muy lógicos). No lo hice porque dudaba de la verdadera forma de nuestro planeta, pero para entender por qué alguien piensa de otra manera. Me propuse tener una mente abierta y escuchar con la actitud de comprender. He estudiado la argumentación y sigo pensando que la Tierra redonda, pero ahora soy más rica conociendo otras perspectivas. ¿Me molesta que alguien piense de otra manera? No. Al final yo no he visto el planeta enterro a distancia suficiente para ver la forma que tiene, así que creo algo he no he visto, medido, calculado yo personalmente. Tomo una posición, basándome en los conocimientos a los que tengo acceso. Y así con otras cosas.

No tengamos miedo de cuestionar, de hacer preguntas, de conocer lo que nos parece absurdo. Y, sobre todo, cuestionémonos a nosotros mismos. Por otro lado es importante tener en mente que nuestra opinión es nuestra. 

Qué valor tiene saber que has formado tu opinión o creencia a base de lo que dice x persona (presidente, científico, Papa, tu cantante favorito…), pero no porque lo dice ella. Estás de acuerdo con alguien (al menos en este momento), pero no sin reflexión. 

¿Qué podemos hacer para desarrollar en los niños la actitud abierta?

Creo que ya no tengo que hablarte de la importancia que tiene potenciar en los niños la habilidad de investigar, de comprender, de hacer prguntas, de analizar y sacar conclusiones. Al mismo tiempo me gustaría fomentar la tolerancia hacia los que piensan de otra manera. Es necesario para vivir en paz en una sociedad diversa.

Te doy dos ideas de actividades con niños para practicarlo: 

1. Elegir un tema y ver la evolución y percepción de la idea “investigada”. ¿Cómo han ido cambiando los conocimientos y las opiniones sobre ella? Ejemplos: pesticidas, plástico, tabaco (sí, hace varias décadas hasta los médicos mismos declaraban que fumar no era perjudicial), la homosexualidad (hace 30 años todavía se consideraba por la OMS una enfermedad), los derechos de los ciudadanos negros y su percepción en la sociedad. Los niños van a aprender que si algo es declarado bueno o verdadero incluso por una gran autoridad, jefe de estado, experto o una organización respetada, no significa que sea correcto o, al menos, no en un futuro. Hay que preguntarnos ¿por qué hacemos esto así? ¿Por qué creemos x sobre tal asunto? Incluso si es “normal”, si todos expresan la misma opinión, podemos y debemos hacer preguntas.

2. Elegir una cuestión que te parece un absurdo total (por ejemplo la teoría de la Tierra plana). Conocer los argumentos, pero no desde la arrogancia, sino con la actitud de curiosidad y apertura. Conviértete con los niños en investigadores que no tienen ideas preconcebidas. Haced analisis, pero evitando etiquetas tipo “son idiotas”, “es un sin sentido”. Recuerda: es también una lección de tolerancia y respeto. Queremos escuchar a otras personas. Finalmente, ¿tal vez te conviertas en terraplanista? laughing y si no, pues ya sabes su posición y sabes explicar mejor porque tú sigues creyendo lo que crees. Todo esto con respeto, sin estar de acuerdo, pero aceptando que algunas personas piensen de otra manera. ¡Una gran lección para los niños! 

Yo soy partidaria de cuestionar lo que dicen otros, lo que muestran en la tele, lo que enseñan en las universidades, pero, sobre todo, lo que yo misma pienso y considero correcto. Soy partidaria de hacer preguntas y de escuchar las respuestas. Las respuestas de todos. Creo que con esta actitud no tendríamos tantas peleas, incluso antes de sentarse en la misma mesa.

¡Un saludo!

Aga

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