fbpx
que es el amor de pareja

TAMBIÉN PUEDES ESCUCHAR ESTA ENTRADA

(leído por mi marido, Javier 🙂 )

¿Qué es el amor de pareja?

Definir qué es el amor puede parecer obvio, ¿pero tal vez las cosas obvias son las que más deben ser repensadas?

Si quieres saber mi definición del amor (es bastante inhabitual) puedes leerla aquí → ¿Qué significa amar? ¡Puede aportarte mucho valor!

En este post te voy a hablar no de la definición del amor en sí, pero de sus dos componentes: afectivo y racional.

Hace muchos años conocí a un chico que tenía fama de ser un “Casanova”. Yo sentía algo por él, pero mi cabeza me decía que no era un chico para una relación duradera. Nunca llegamos a ser pareja.

Me ocurrió también lo contrario. Conocí a un chico que era tan amable, muy respetuoso, cariñoso, caballeroso, tenía principios que me gustaban, me trataba como un tesoro, me encantaba su familia y muchas cualidades suyas. ¡Un hombre perfecto para mí! Racionalmente era perfecto, pero no me enamoré de él. Era mi amigo, pero no me atraía, no me fascinaba como hombre, algo que le daba mucha pena a mi madre y a varias personas más. ¿Qué hacer? ¿Estar con alguien porque me parece una persona genial, pero sin esa chispa que siempre soñé? Tampoco fuimos pareja.

Hablando del amor, muchas veces parece que el corazón está en conflicto con la razón.

Para mí entonces, la mejor receta para el amor es juntar estos dos elementos:

RAZÓN           +          SENTIMIENTOS 

corazon y cerebro

Imagen: https://pixabay.com

El amor tiene dos componentes: uno racional y otro afectivo.

El elemento afectivo hace que nos facine y atraiga sexualmente la persona. Tenemos ganas de pasar tiempo con ella, descubrirla, conocerla mejor, compartir experiencias… Estamos enamorados.

El elemento racional, en su primera fase, consiste en conocer a la persona y decidir si quiero estar con ella. Decidir, conscientemente, habiendo comprobado si cumple con lo que espero de un hombre o de una mujer, si me gustan sus valores y su visión, sus reacciones en distintas situaciones, cómo me trata, cómo se comporta, qué persona quiere ser. Es comprobar racionalmente si formamos un buen equipo. En su segunda fase, el elemento racional significa mantener el COMPROMISO, seguir amando, incluso cuando el corazón no late tan fuerte.

El hombre protege a su pareja con un paraguas a pesar de estar molesto con ella. Lo hace gracias a su voluntad, gracias al amor racional. La VOLUNTAD es la clave para tener una relación duradera y satisfactoria. 

Después de las dos situaciones que viví con los dos chicos y de haber encontrado en ambos solo uno de los elementos, decidí que solamente crearía pareja con alguien que juntara los dos ingredientes. ¡Menos mal que no he formado pareja con ninguno de ellos! Creo que no hubiera sido tan feliz en ninguna de esas relaciones, ni la afectiva, ni la racional. En cambio, mi marido es el hombre que junta los dos componentes. ¡Mereció la pena esperar!

Ahora sé que los dos elementos son muy importantes. Podría decir que para mí el amor es una amistad afectuosa, es decir, mi pareja es mi mejor amigo y compañero, me escucha, compartimos los mismos valores, hay mucha confianza, nos conocemos muy bien, nos apoyamos, nos reímos un montón, nos encanta compartir actividades y pasar tiempo juntos y además sentimos esa atracción o fascinación que nos lleva a una intimidad que no tenemos con otras personas.

Es cierto que la amistad es un ingrediente imprescindible y los estudios muestran que las relaciones duraderas se sostienen gracias a un fuerte vínculo amistoso. La amistad hace que las parejas tengan mayor capacidad de afrontar problemas, que haya más respeto y humor en situaciones de desacuerdo o tensión.

Por otro lado, hay una gran diferencia entre ser compañeros de piso y ser pareja. La sexualidad es una parte bonita, muy íntima y exclusiva de la vida de una pareja. Las emociones que nos acompañan, la excitación al ver al otro, coger su mano, las caricias, el romanticismo, la admiración, en fin, la pasión es importante, aunque tenga distintas caras y ocupe un puesto más alto o bajo, dependiendo del momento, en la vida de una pareja. Muchos de los matrimonios que se conformaban con una relación de amistad duraron hasta el día en el que uno de ellos se dio cuenta de que con otra persona podía tener tanto la amistad como la pasión. Muchas veces estos matrimonios no buscan aventuras y romances, no esperan que sus corazones todavía puedan latir más fuerte, aceptan que su relación esté basada en la amistad, hasta que un día vuelve a la superficie el deseo de vivir un romance y sentirse atractivo y deseado otra vez.

Muchas personas piensan que la etapa de noviazgo es la más romántica. Para mí, debería ser al revés. Es más sencillo saber si alguien me fascina y estoy enamorada, pero es mucho más difícil comprobar si la persona no solo me atrae, sino que va a ser un buen compañero de por vida para mí. Conocer a la persona y reconocer si puedo construir con ella la vida que quiero tener es un proceso más largo. Además, el enamoramiento muchas veces nos nubla la visión. Por eso creo que la razón debería dominar en la primera etapa de la relación. Es un tiempo para hacer preguntas, comprobar, observar y finalmente decidir. Es una elección muy importante que afecta todo mi futuro, así que, para conocer al otro bien y decidir comprometernos de por vida, necesito usar el cerebro. Una vez decidimos estar juntos hasta la muerte, viene la certeza. Dicha certeza, es lo que yo disfruté desde el momento de comprometernos y sigo disfrutando mucho en mi matrimonio. La certeza de tener a esta persona a mi lado, la certeza de que no me va a abandonar, incluso cuando vea mi peor lado, mis quejas, gritos y lágrimas, tampoco cuando esté molesta, mi pareja va a estar conmigo. ¡Para mí sigue siendo algo maravilloso! El matrimonio, en mi caso, producto de una decisión tomada conscientemente, da tanta seguridad que ya no necesito estar tan atenta, ya no observo, ni compruebo, ni analizo. ¡Es tiempo de disfrutar! Es ahora cuando me dejo llevar, porque sé que este hombre va a cuidarme. El romanticismo es más dulce, porque los dos estamos comprometidos al cien por cien sin dudas, dilemas e inseguridad. Sabemos que somos la prioridad para el otro. Obviamente, las primeras citas son únicas y esa excitación es algo especial, pero en una relación estable también puede haber mucha pasión, además disfrutando de la confianza.

En el matrimonio es muy importante cuidar de los dos elementos. El enamoramiento antes de la boda parece ser algo natural y nuestro deseo de complacer al otro traspasa nuestra relación. Si un matrimonio tiene problemas, lo que lo puede rescatar es más bien el amor racional, pero el amor romántico, el enamoramiento, hace que la vida con el otro sea más placentera y divertida. Pueden llegar momentos de dudar, de no sentirnos atraídos por nuestra pareja, de tener conflictos y estar molestos, en esas situaciones lo que nos hace seguir amando, e intentando restaurar la relación, es la fuerza de nuestro compromiso, es el amor racional, es un amor basado en la voluntad. Nos hemos comprometido a estar con esta persona en las buenas y en las malas, a hacer todo lo que podamos para que nuestra relación sea duradera y feliz. El enamoramiento, en cambio, es algo subjetivo, es la excitación que despierta en nosotros el otro. Gracias a esa chispa, cuidar de nuestra relación no es solo nuestro deber que procede de la promesa hecha, sino también algo que disfrutamos. El enamoramiento no tiene que pasar con el tiempo. Es verdad que no vamos a sentir exactamente la misma excitación que al principio, pero si cuidamos de la relación, podemos tener un matrimonio lleno de pasión durante muchos años. Hay que tener en cuenta que la pasión no es algo que aparece y se queda en nuestra relación para siempre sin ningún esfuerzo. Mantenerla requiere acciones intencionales.

Imagínate que el amor racional es como un barco que nos lleva por el mar de la vida. Su estructura es muy fuerte y las olas no le hacen daño. Su construcción sólida es la base. Tú estás dentro de la nave y todo lo que encuentras en su interior es el enamoramiento. Sin amor racional no podrías cruzar el mar, pero sin enamoramiento, ¿qué harías en una embarcación vacía durante tanto tiempo? Llena tu barco de cosas bonitas, de pasión y, ten por seguro que, el viaje será seguro y placentero.

Aga

Esta entrada contiene fragmentos de mi libro El Amor Se Hace (pronto será publicado).

 *Click Aquí para descargar.

 

BLOG

Artículos que pueden interesarte:

¿TE GUSTA EL CONTENIDO DE ESTE SITIO WEB?

SÚMATE AL GRUPO DE PAREJA SMART